Aquí vamos con una frase trillada pero real: “no le vas a gustar a todo el mundo”. Por eso, asumir que habrá críticas es clave para no bajonearnos y mantenernos en el camino emprendedor.

Si bien está bueno estar abiertxs a las críticas -sobre todo si son constructivas- muchas veces nos afecta la autoestima y la confianza propia. Y ni hablar de nuestra auto-crítica. Eso sí que es difícil de manejar…
Aún cuando sientas que lo estás dando todo, siempre va a haber personas que te van a tirar abajo el laburo, porque emprender es un camino hermoso, pero siempre aparece es comentario picante. Y ahí arrancan los miedos, las dudas, y el Síndrome del Impostor aparece a flor de piel.
Pero ¡calma! No por eso tenemos que cambiar toda la estrategia ni dar vuelta nuestro rumbo. Todo en su justo equilibrio, analizando y evaluando para encontrar un punto medio entre ser receptivxs y tirar todo por la borda. Porque cuando lo hagamos seguro habrá otrxs que también nos critiquen. Y lo peor de todo: vamos a dejar de ser fieles a nuestro proyecto.
Si te critican, es porque estás en movimiento, es porque te animaste a entrar en acción. Y eso te pone en un lugar de exposición (y más aún en las redes sociales) ¡Pero estás haciendo! ¡Aplausos por eso!
Así que te invito a “gestionar las críticas”, manejarlas, administrarlas… Para eso, es fundamental:
- Escuchar atentamente: cuando recibimos opiniones que no nos gustan, tendemos a enojarnos o a dejar de prestar atención. Incluso, puede pasar que escuches cosas que no son. O que exageres en tu reacción. Abrí los oídos, a veces nos quieren ayudar y quizás te estás perdiendo algo.
- Separar las críticas constructivas del bardeo gratuito: una cosa es una opinión sincera, dicha de forma respetuosa con el fin de ayudarnos a crecer o simplemente por el mero disenso. Ahora, otra muy diferente es la agresión, las malas intenciones, los haters. Tranqui con eso, que las críticas muchas veces hablan más de quien las emite que de vos mismx.
- No dejar que nos afecte y nos genere inseguridades: recordá siempre… “lo que hacés” no es lo mismo que “lo que sos”. Evitá tomar las críticas como algo personal, ni permitas que te destruya la autoestima. Estamos en este camino para hacer lo mejor que podemos y eso implica equivocarnos (o no) y aprender.
- Guardar lo positivo para mejorar. Siempre habrá aprendizajes por delante, porque cuando somos capaces de hacer cambios y aceptar sugerencias, estamos evolucionando. Quedate con aquello que te sirva, que te empodere, y ¡ a despegar!
Es clave tomar lo mejor de cada situación y darle valor a lo que hacés. Capitalizar lo que te llegue, aprovecharlo para tomar impulso y seguir manijeando tu emprendimiento con ese amor y esa entrega que ponés cada día. ¿Qué te parece?

