Según la cultura japonesa, todxs tenemos un Ikigai. En este artículo les propongo reflexionar sobre nuestro propósito en la vida. ¿Qué es lo que te moviliza?

Hace un par de años me crucé con esta palabra maravillosa y la tomé como parte de mi vida. Son esos descubrimientos casuales que llegan justo en el momento preciso. Ikigai es una filosofía japonesa, a la cual se le atribuyen varios significados. Algunos de ellos son:
- “La felicidad de estar siempre ocupadx”
- “Una razón para levantarse por las mañanas”
- “Propósito o significado de la vida”
- “Razón de ser”,
Yo elijo quedarme con la última definición: “la razón de ser”. Sería aquello que le da sentido a nuestra vida, o mejor dicho, eso que nos define como personas y nos produce satisfacción. Porque antes de “tener” o “hacer”, “somos”. Ser… ese verbo que tan a menudo nos cuesta usar.
¿Qué es el Ikigai?
Bien, es un ejercicio interesante y profundo para hacer. Se trata de pensar la combinación de 4 elementos: lo que amás, lo que el mundo necesita de vos, aquello en lo que te destacás, y aquello por lo que pueden pagarte.
En la imagen pueden ver un gráfico en donde se entiende más claramente. Y pensando estos 4 círculos,, podemos empezar a tener una idea de nuestra pasión, misión, profesión y vocación.
Pero encontrar el sentido de la vida o el propósito sucede cuando todos estos factores se equilibran. Por eso es importante pensar los 4 juntos. Más o menos por acá va la cosa.
¿Cómo encontrar tu Ikigai?
¡Atenti! Empezar a explorar elementos es un gran desafío. Es raro que de primera salga fácilmente, porque esta preguntas muchas veces suponen mirar muy para adentro y eso no siempre es un camino cómodo. Algunas preguntas disparadoras podrían ser:
- ¿Qué actividad te hace sentir plenx cuando la hacés?
- ¿En qué sentís que sos muy buenx y quizás la gente no lo sabe?
- ¿Qué podés aportarle al mundo para que sea un poquito mejor?
- ¿Si te pagaran por realizar algún hobbie, ¿qué elegirías hacer?
- ¿Si mañana te pasara algo, cómo te gustaría que te recuerden?
- ¿Cuál pensás que sería un denominador común entre tu pasión, tu misión, tu profesión y tu vocación?
Ojalá estas preguntas te resuenen y aunque sea puedas dejarlas en “carpeta mental” para retomar cuando lo sientas. Sentarse a escribir estos sentidos es un lindo trabajo para reflexionar sobre nuestro transitar. Y como siempre digo: estas cosas son flexibles y pueden cambiar con el tiempo. Por eso lo que ayer estaba bueno hoy puede ser cuestionado. ¿Qué les parece? Pueden dejarme sus comentarios si lo desean.

